martes, julio 08, 2014

lunes, julio 07, 2014


Leerme para encontrarme. Es un buen ejercicio.
Leerte para recordarte. Es una tarea difícil.

Por la noches Ana siempre está impaciente, intenta respirar profundamente, lo único que le ayuda a dejar de pensar en ti es leer, leer todo aquello que se imagina frente al televisor.

A Fernando le da lo mismo una tarde frente al mar, una tarde frente al bulevar. Yo prefiero su mirada. Fernando no cree en el futuro. Intento algunas veces convencerlo, es inútil.
Fernando nos tiene una linda vista desde su apartamento pero si una buena selección musical que nunca entiendo. Fernando y yo hablamos por horas, a veces de cine, a veces de música, a veces de ella, a veces de mi.
A veces deseo, a veces me da miedo.
Fernando es todo aquello que me hace pensar en detenerme para no caer. 

Despertar, sola, el día sigue. 
Por la mañana pienso en la noche, en la noche pienso en ti.
Distancia.
El medio día incomoda, es por la ubicación del sol, todo es brillosamente fastidioso, incandescente, incluso de mal gusto.
Dormir, pensar en lo que paso y debió pasar. Tú: pasado, hablar de ti me produce nostalgia, sí, nostalgia, no dolor, no ausencia, no incertidumbre.
Extraño todo aquello que tejí en mi cabeza.
Un corazón, a veces caminante, a veces fugitivo.
Aquí, algunas noticias son falsas. No importa, no importa cuando una recuerda una noche perfecta en el 2003 a las 2:00 am, una noche en la Marko Disco, una noche donde todos bebíamos cervezas, bailábamos y sonreíamos, creímos en el futuro, en el futuro.
Él no esta y tú y yo no somos lo que pensamos.
A veces, a veces regreso a escribir, porque me gusta, porque lo deseo, porque lo necesito. A veces sucede.