martes, octubre 01, 2013

Leerte a Murakami, escucharte hablar y reir sobre nuestra vida, compartir una hora y media a dos horas diarias en el hospital, fue un placer doloroso. Tu viaje duele profundamente. Imposible escribirte. Esto blog lo abrí por ti, escribí día a día por tu insistencia y aquí sigo por tu enseñanza mi querido Rafa Saavedra, duele escribir tu nombre.  

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