viernes, diciembre 30, 2011

Extraño las clases de mi maestría.

jueves, diciembre 29, 2011

lunes, diciembre 26, 2011





El Genio

¿Nace o se asume?

Mónica Arreola

Dentro de los artistas del siglo XX que siempre han llamado mi atención se encuentra Salvador Dalí, quien nace en España el 11 de mayo de 1904 y muere el 23 de enero de 1989 en el mismo país. Es considerado unos de los máximos exponentes del surrealismo.

El Surrealismo surge en Francia en la década de los años 20, sus orígenes son a partir del movimiento dadaísta, de características oníricas, el movimiento interpreta la realidad desde los sueños, el inconsciente, la magia, la irracionalidad, utiliza la perspectiva de forma espectacular creando espacios grandes o de lejanía, así mismo tiene representaciones eróticas y sexuales, su teoría se basa en el psicoanálisis de Sigmund Freud. El término surrealismo fue asignado por el escritor francés Guillaume Apollinaire. El Surrealismo fue un movimiento que involucró varias disciplinas como fueron el cine, la fotografía, el teatro y la literatura.

Salvador Dalí fue uno de los personajes centrales de este movimiento, además de ser un prolífico creador, fue un actor en constante exhibicionismo lo cual indudablemente contribuyó al desarrollo de su carrera. En la vida de Dalí la mujer tuvo una gran influencia, por un lado tenemos a su madre, quien murió a causa de un cáncer de mama en febrero de 1921 cuando Dalí apenas tenía 16 años, comentó lo siguiente acerca de este terrible acontecimiento:

El golpe más fuerte que he recibido en mi vida. La adoraba. No podía resignarme a la pérdida del ser con quien contaba para hacer invisibles las inevitables manchas de mi alma...[1]

Otra mujer importante en su vida fue Gala, quien nace en Rusia un 7 de septiembre de 1894 y muere en España el 10 de junio de 1982, a pesar de la diferencia de edad (Gala era mayor 11 años), se convirtió en su esposa y musa, Salvador Dalí mencionó en alguna ocasión que Gala fue la única persona que lo salvó de la locura y de una muerte temprana.

Salvador Dalí no solo se dedicó a pintar, abordó el cine, la escultura, la fotografía y desarrolló gran habilidad para la literatura, escribió poesía, prosa, novela y cine. En sus libros publicados existe uno que lleva por nombre Diario de un genio, un diario que comprende los años de 1953 a 1964.

Como vemos en este libro, Dalí fue imaginativo para autodenominarse como un genio, y no solo en sus escritos lo mencionó, también en una serie entrevistas realizadas durante su trayectoria. Lluís Llongueras en su libro Dalí, comenta lo siguiente:

Muchos artistas y personajes relevantes han publicado sus diarios, algunos con claro deseo de notoriedad. Sin embargo, sólo Dalí ha sido tan sagaz como para autopromocionarse ya a partir del título. La valentía de titularlo “de un genio” le obligó a llenar sus páginas con un mínimo de pensamientos racionales y de originalidad que muestran una vez mas su audacia. Curiosamente, nadie ha puesto en entredicho ese título. [2]

Sobre la idea del genio, el filosofo alemán de la corriente de la Ilustración[3], Immanuel Kant (1724-1804) escribió y profundizó a detalle este concepto, en su libro Crítica del juicio, en el que aparece la idea sobre El Genio. Aquí damos comienzo de una interesante interpretación sobre este concepto de Kant en la obra de Salvador Dalí. Hay que resaltar que esta unión de Kant y Dalí no es una coincidencia puesto que Dalí leía desde su adolescencia a este filósofo.[4]

El libro Crítica del juicio fue escrito en 1790, y representa la tercera y última de las críticas, antecedida por Crítica de la razón pura y Crítica de la razón práctica.[5]

En Crítica del juicio, Kant afirma lo siguiente sobre la idea del genio:

El genio es un talento (don natural) que da al arte su regla. Como el talento o el poder creador que posee el artista es innato, y pertenece por tanto a la naturaleza, se podría decir también que el genio es la cualidad innata del espíritu (ingenium), por la cual da la naturaleza de la regla al arte. [6]

… las bellas artes no son posibles más que como producciones del genio.[7]

En el capitulo de Explicación y confirmación de la anterior definición del genio, Kant sugiere:

Muchos mas, para llamarse genio, no basta pensar y meditar, por sí mismo, y no limitarse a lo que otras han pensado, ni aun basta hacer descubrimientos en el arte y en la ciencia[8]

A partir de estas ideas de Kant sobre el genio, podemos deducir que Dalí poseía un talento natural e innato en la producción de su obra, en sus pinturas encontramos matices absurdos, locos, oníricos, sexuales y paranoicos que se mezclan con detalles naturalistas y manieristas a veces los encontramos muy iluminados y otras veces oscuros, sus pinturas son paisajes que interpretan o traducen sus ideas, sus sueños y vivencias. Sus pinturas fueron desarrolladas con gran genialidad, nos muestra trazos perfectos en la creación de espacios que aparentan ser completamente irreales o irracionales, pero para Dalí es la interpretación de todo lo que acontece a su alrededor, como bien apunta Kant, el artista es innato y pertenece por tanto a la naturaleza, las pinturas de Dalí son parte de su naturaleza, y al ser desarrollados por un genio, forman parte de las bellas artes.

En la pintura La tentación de St. Antonio de 1946 (Fig.1), nos muestra a San Antonio Abad en primer plano quien intenta frenar con una cruz todas las tentaciones, el caballo, simboliza la vanidad; el primer elefante representa la tentación del sexo, en la parte superior aparece una mujer desnuda, en los últimos elefantes aparecen otras tentaciones, la riqueza y el poder, o el deseo de la inmortalidad, representado por medio del obelisco que cabalga sobre el tercer elefante y que es también un símbolo de la soberbia, también aparece una nube y un castillo, dentro de este paisaje desértico. Aparecen dos hombres discutiendo, y al fondo otro hombre lleva de la mano a su hijo. [9]

La pintura mezcla la fuerza y la debilidad, como podemos observar en los animales, sus patas son estilizadas al contrario de sus cuerpos robustos, La tentación de St. Antonio es una pintura llena de colorido, que nos muestra un paisaje desértico con pocos detalles en el horizonte, pero en la parte superior de la pintura, Dalí nos abruma con gran pesadez a partir de una serie de elementos al estilo renacentista, parece que todos estos elementos nos quieren caer encima.

La pintura nos muestra originalidad tanto en su concepto y técnica. Kant nos comenta lo siguiente a partir de la producción y la originalidad:

El genio es el talento de producir aquello de que no se puede mostrar, haciendo lo que se puede aprender, según una regla; por consiguiente, la originalidad es su primera cualidad. [10]

Como he mencionado con anterioridad Salvador Dalí en varios ocasiones mencionaba o se relaciona como la idea del genio, a muy temprana edad, a los 15 años afirma lo siguiente:

Seré un genio, y el mundo me admirará. Quizá seré despreciado e incomprendido, pero seré un genio, un gran genio, porque estoy seguro de ello.[11]

Dalí deseaba y estaba seguro que se convertiría en genio. Asegurarse como un genio no le molestaba, mucho menos le importaba que alguien más lo llamara genio, como él mismo se autodenominaba.

En su libro Diario de un genio encontramos lo siguiente:

¡Oh, Salvador, tú lo sabes ahora. Si haces el papel de genio llegarás a serlo!

Yo empecé haciendo cosas extravagantes y me lo acabé creyendo. Quizá tenía genio; pero no lo sabía;... Que soy un genio, es decir una mezcla de estructuras muy complicadas con cierto don angélico, lo vi claro en la estación de Perpignan. [12]

Asumirse como un genio en el caso de Salvador Dalí no es un error, dentro de su personalidad extravagante él se reconoce ante el mundo como un genio, lo cual lo hace ser sin duda un personaje único, característico y notable del siglo XX.

Dalí no solo se creyó genio.

Dalí nace y se asume genio.


[1] Nota de Wikipedia.

[2] Dalí, Lluís Llongueras, pag. 632.

[3] La Ilustración fue una época histórica y un movimiento cultural e intelectual europeo –especialmente en Francia e Inglaterra–que se desarrolló desde fines del siglo XVII hasta el inicio de la Revolución francesa, aunque en algunos países se prolongó durante los primeros años del siglo XIX. Fue denominado así por su declarada finalidad de disipar las tinieblas de la humanidad mediante las luces de la razón. El siglo XVIII es conocido, por este motivo, como el Siglo de las Luces.

Los pensadores de la Ilustración sostenían que la razón humana podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía, y construir un mundo mejor. La Ilustración tuvo una gran influencia en aspectos económicos, políticos y sociales de la época. La expresión estética de este movimiento intelectual se denominará Neoclasicismo.

[4] «La metamorfosis de Narciso» o un reflejo objetivo del método paranoico-crítico de Salvador Dalí, Jesús Lázaro Docio Pag. 289.

[5] Wikipedia.

[6] Crítica del juicio, XLVI Las bellas artes son artes del genio, pag. 90.

[7] Crítica del juicio, XLVI Las bellas artes son artes del genio, pag. 90.

[8] Crítica del juicio, XLVII Explicación y confirmación de la anterior definición del genio, pag. 91.

[9] Interpretación de la pintura La tentación de St. Antonio de 1946, de la lectura del texto La tentación de San Antonio, escrito por Ignacio Martínez Buenaza.

[10] Crítica del juicio, XLVL Las bellas artes son artes del genio, pag. 90.

[11] Escrito por Salvador Dalí a la temprana edad de 15 años, nota extraída de Wikipedia.

[12] Citas tomadas del texto publicado en la pagina web: http://www.liceus.com/cgi-bin/ac/pu/05011.asp#_ftnref8

En casa tenemos un vista envidiable, desde un cuarto piso vemos casi todo la parte norte de la ciudad de Tijuana y a lo lejos San Diego. Dentro de los metros cuadrados habitables que tenemos vive una gata a la que apodamos “la señora” y una perra de nombre Malta.


Él y yo seguimos día a día el dulce recorrido para la construcción de una vida en familia, a veces es muy fácil y otras veces... mejor guardo silencio.


Todas las mañanas sonreímos por seguir juntos.

jueves, diciembre 22, 2011

Remedios Varo y el Surrealismo en México.

Mónica Arreola

El Surrealismo en México.

En México existieron algunos autores que manifestaron en varios artículos su interés por el movimiento surrealista. En 1924 se publicó del primer Manifiesto Surrealista de André Breton, y unos meses después, fue Genaro Estrada quien dió noticias a México sobre este movimiento, con el texto “La Revolución supra-realista”. Este termino de suprarrealismo se manifestó un tiempo en México hasta la llegada de André Breton, quien redefine las cosas y el movimiento dándole el nombre que le corresponde: El Surrealismo. Otro personaje importante, que informó a los mexicanos la llegada de esta vanguardia, es el francés Francis de Miomandre con el artículo "La última moda literaria, el superrealismo y sus teorías", Francis explica inicialmente el sentido del Surrealismo. Aunque de mayor contundencia y definición es el artículo de Edmond Jaloux "La novedad literaria en el mundo” un manifiesto de super-realismo aparecido el 17 de mayo de 1925 en la Revista de revistas. En este artículo el autor comenta el movimiento surrealista con sus antecedentes románticos y específicamente con los fragmentos de Novalis y la Marginalia de Edgar Allan Poe. A mediados de 1925 se distribuye en los países de América Latina un libro de Guillermo de Torre “Literaturas Europeas de Vanguardia”, su difusión fue de gran alcance y el libro causó un gran impacto.

Establecidas las ideas principales del movimiento surrealista en el país y con la llegada de algunos artistas extranjeros, surgieron varios seguidores de André Breton, aunque el Surrealismo no revivió en México; se convirtió en un lugar habitual, como lo afirma Oliver Debroise:

En viaje de estudios antropológicos, llegaron Wolfgang Paalen, Alice Rahon y Eva Sulzer. Aquí les sorprendió el inicio de la guerra mundial que también deshizo las filas del surrealismo parisiense. Mientras el grupo intentaba reorganizarse en Nueva York alrededor de Breton y Duchamp, en México se instalaban César Moro, Katy y José Horna, Benjamin Péret y Remedios Varo, "la dama oval" Leonora Carrington, Edward James, Luis Buñuel. Con la excepción de Péret, ninguno de ellos formaba parte de la cúpula surrealista (desde tiempo atrás, Buñuel manifestaba ciertas reticencias a participar directamente en el movimiento). Los seguidores de Breton, de cualquier modo, quisieron jugar el papel de apóstoles en América. Pero el surrealismo no renació en México; se convirtió en un lugar común (1).

La primera exposición del Surrealismo se llevó acabo en la Galería de Arte Mexicano con apenas cinco años de fundada, tuvo lugar en el año de 1940. André Breton quien venía de un ámbito racional en Francia, afirmó que México era “un país surrealista”, descubrió a Frida Kahlo de quien aseguró era “un listón alrededor de una bomba”. André Breton y siendo su contacto Diego Rivera con Galería de Arte Mexicano, decide llevar a cabo una gran exposición como la que había tenido lugar en Londres, aumentada con la producción mexicana.

Wolfgang Paalen fue designado por André Breton para montar la exposición bajo el nombre: La Exposición Internacional del Surrealismo, además de Inés Amor y del equipo de la galería, el poeta peruano César Moro intervino también. La Exposición Internacional del Surrealismo, consiguió de forma positiva hacer presente en el ambiente mexicano el fenómeno artístico y dió lugar a un ejercicio crítico, donde se comentó el sentido y las perspectivas del Surrealismo, aunque fue una exposición que careció de elementos característicos del movimiento como lo son la rebeldía y la provocación, esta exposición fue una válvula de escape para los artistas que se sentían sofocados por el arte del realismo social, impuesto por el movimiento muralista. Ida Rodríguez Prampolini afirma lo siguiente:

El surrealismo se vistió de smoking y se convirtió en algo color de rosa, en algo chic, en algo de buen gusto (2).

Lo que posiblemente faltaba a los surrealistas extranjeros y a los representantes del “arte fantástico mexicano” para imponer su criterio y causar la liberación final del dogma artístico nacionalista de los muralistas, era el lenguaje agresivo y “expresionista” típico del arte revolucionario (3).

Dentro del movimiento surrealista en México, tenemos a algunos mexicanos, como lo fueron, Manuel Álvarez Bravo, Frida Kahlo, Diego Rivera y Gunter Gerzso y a los extranjeros, Wolfgang Paalen, Leonora Carrington, Remedios Varo (máxima exponente del surrealismo), Luis Buñuel, Kati y José Horna.

Remedios Varo.

Vida y recorridos.

Nació el 16 de diciembre de 1908 en Anglés, una provincia de Gerona, España. Su padre fue ingeniero hidráulico, debido a su profesión, llevó a su familia por todo España y Marruecos. Remedios Varo aprendió el manejo de la perspectiva y el dibujo y desarrolló un interés por las matemáticas gracias a la profesión de su padre. Al contrario de las enseñanzas de su padre, la madre fue una ferviente católica. A la edad de los 15 años ingresa en la Academia de San Fernando en Madrid, al terminar sus estudios en 1930 se casa con Gerardo Lizárraga compañero de escuela, ambos viajan a Francia donde se establecen por un año. En 1932 viaja a Barcelona en donde trabaja por un tiempo haciendo dibujo publicitario. Tres años después se separa de su esposo y conoce al pintor Esteban Francés quien será pieza clave para su introducción al mundo surrealista de André Breton, se une al grupo de Lógicofobista (opuesto a la lógica) quienes pretendían representar los estados mentales internos del alma, utilizando formas sugerentes de estos estados. Durante su participación con este grupo, Remedios Varo pinta El agente doble en 1936 (Fig. 1), obra que ya anticipaba su estilo reconocido posteriormente. Su padre apoyaba sus inquietudes artísticas por ello la llevaba frecuentemente al Museo del Prado con la intención de enseñarle la obra de Velázquez, Goya y Murillo, Remedios Varo por el contrario terminaba observando minuciosamente la obra de un pintor que ella prefería ante todo: Hieronymus Bosch, en la obra de Remedios Varo encontramos esos personajes híbridos, que son descendientes directos de la obra de Bosch, como nuestra de esto hay que observar las pinturas: Descubrimiento de un geólogo mutante de 1961 (Fig. 2), Creación de las aves de 1957 (Fig. 3), o El trovador de 1959 (Fig. 4).

Durante la guerra civil Española, Remedios Varo conoce a Benjamín Péret, con quien establece una relación amorosa y parte nuevamente a París, donde reside hasta la invasión de los nazis. En 1941 Remedios y Benjamín dejan Francia para emigrar a México y gracias a la política del presidente Lázaro Cárdenas son rápidamente naturalizados y autorizados para trabajar en el país. Durante algunos años y antes de separarse de Benjamín se crea un círculo muy pequeño de artistas que se reunían en casa de Remedios, entre los que estaban: Esteban Francés, Gerardo Lizárraga, Leonora Carrington (con quien mantuvo una muy fuerte amistad), Gordon Onslow-Ford, César Moro, Eva Sulzer, Octavio Paz, Kati y José Horna, Gunther Gerzso y otros. Tiempo después Remedios se separa de Benjamín y viaja a Venezuela, se integra a una expedición científica a cargo del Instituto Francés de América Latina, desarrolla trabajo como ilustradora entomológica, también diseña carteles publicitarios para Bayer y trabaja en el Instituto de Malariología venezolano por un corto tiempo. En el año de 1949 regresa a México en donde continúa con su trabajo de ilustradora publicista y en 1952 se casa por segunda ocasión, ahora con el político Walter Gruen con quien permanecerá hasta el final de su vida. A Walter Gruen se le reconoce como la persona que convence a Remedios Varo de que deje sus trabajos comerciales para dedicarse definitivamente a la pintura.

Entre sus exposiciones colectivas se encuentran: Exposición Internacional del Surrealismo en 1938 en París y por supuesto la Exposición Internacional del Surrealismo organizada en 1940 por Wolfgang Paalen y César Moro en la Galería de Arte Mexicano, y en la Galería Diana en 1955.

El 8 de octubre de 1963 muere en su casa de un ataque cardiaco, en ese mismo año concluyó su pintura Naturaleza muerta resucitando, pintura que es considerada como una especie de autorretrato simbólico o espiritual.

Arquitectura del inconsciente.

Remedios Varo fue una proyectista que plasmó en sus lienzos espacios fantásticos, experiencias infantiles, sueños, viajes, amores, temores, guerra, poesía, ciencia, alquimia y magia, diseñó a partir de sus memorias, imágenes con destellos renacentistas al estilo surrealista, cargadas de una gran iluminación, utilizó el óleo para la creación de sus pinturas y en algunas ocasiones el frottage y la decalcomanía.

Ida Rodríguez Prampolini describe la obra de Remedios Varo de la siguiente forma:

La fantasía prerrafaelita de Remedios Varo, diferente a la de Leonora, inventa mundos de su sueño irreal que la artista pinta con precisión extraordinaria. Su obra es renacentista y romántica a la vez.

…Remedios Varo evoca la vida interior de una monja recluida en un paso lejano. (4)

Sus pinturas nos muestran espacios arquitectónicos bien definidos, como se muestra en la obra Ruptura de 1955 (Fig. 5), en ella observamos una perspectiva limpia y con un punto de fuga al centro, dos muros limitan el espacio para dar protagonismo al personaje principal, de rostro tranquilo, sereno y con una leve sonrisa. La trayectoria que sigue el personaje nos sugiere que ha salido de la casa de tres pisos ubicada al fondo; esta edificación tiene 6 ventanas, de cada una de ellas se asoma un personaje que observa detenidamente al protagonista, todos tienen la misma mirada y gesto. Sobre las ventanas hay unas cortinas de color blanco en distintas formas ondulatorias al contrario de los personajes inexpresivos. Al fondo unos arboles otoñales nos marcan la estación del año y en primer plano algunas hojas secas descansan sobre el suelo, la puerta entreabierta nos sugiere un comienzo de vida para el personaje principal, que viste una túnica en color ocre, lista para abrirse y emprender un viaje, su vuelo, como un ave liberada, la sombra que la acompaña nos indica la hora del día. En las pinturas: Tres destinos de 1956 (Fig. 6), La tejedora de Verona de 1956 (Fig. 7), Hacia la torre de 1961 (Fig. 8) se puede apreciar nuevamente la maestría de Remedios para el dibujo y creación arquitectónica.

Remedios Varo va mas allá de la creación de espacios arquitectónicos en su obra, nos lleva a un mundo con rasgos urbanísticos como lo es en la pintura Tránsito espiral de 1962 (Fig. 9), en la cual nos propone una traza urbana en forma de espiral, donde transitan pequeños y fantásticos barcos conducidos por personajes estilizados, en esta obra crea nuevas dimensiones espaciales y metafísicas, esta ciudad se encuentra suspendida en aguas tranquilas. El agua para Remedios es un elemento característico y recurrente en su pintura, es posible asociarla directamente con su padre, debido a su profesión de ingeniero hidráulico. En las pinturas Locomoción acuática (sin fecha) (Fig. 10), y Transmundo de 1955 (Fig. 11), aparece el agua como hilo conductor para transportar a sus personajes, pareciera que ante todo Remedios Varo prefiere el agua antes que la tierra, sus barcos finamente diseñados son de distintas formas y utilizan creativos mecanismos para ser impulsados y comenzar un gran viaje.

No solo vemos representado a su padre en sus pinturas, Varo une dos mundos muy distintos que son la lógica (su padre) y la fe (su madre). Su padre aparece reflejado en sus pinturas El relojero de 1955 (Fig. 12), Armonía de 1956 (Fig. 13), o Planta insumisa de 1961 (Fig. 14), son evocaciones o metáforas a su padre inclinado sobre su restirador realizando sus cálculos y diseños de forma meticulosa. Su madre fue una ferviente católica y a ella le debe Remedios que haya sido internada en un colegio de monjas, esta experiencia se ve reflejada en las pinturas Bordando el manto terrestre de 1961 (Fig. 15), Hacia la torre de 1961 (Fig. 8) y La huída de 1961 (Fig. 16), estos dos mundos son una constante, Carolina Moroder nos afirma lo siguiente:

Engel propone que en muchas de sus pinturas, Varo recurre a teorías medievales, porque éste fue el último período histórico en que “lo racional e irracional, lo científico y lo espiritual se mezclaron tan profundamente.” (5)

Remedios Varo fue una artista que se definía independiente y solitaria no solamente se dedicó a la pintura, entre sus habilidades también se encuentran la escritura, aunque no se tiene una edición rigurosa de su obra literaria, existe un libro organizado por Isabel Castells de nombre: Remedios Varo, cartas, sueños y otros textos, en donde nos presenta una entrevista, varias cartas, textos de escritura automática surrealista, sueños, apuntes y un texto que publicó en vida Remedios, un proyecto para una obra teatral: De Homo Rodans. Otros textos hasta hoy inéditos son Lady Milagra y en colaboración con el escritor peruano César Moro escribió Costumbres tropicales.

Ante esto solo nos queda una incertidumbre con señala Ida Rodríguez Prampolini:

…qué fue primero, si la imagen o la palabra… (6)

Remedios Varo, nos deja sin duda una herencia de su sueños, plasmados en distintas formas, nos hace parte de su historia que vamos descubriendo en sus colores y texturas de sus espacio interiores o exteriores finamente diseñado.


Bibliografía

1. La Pintura Abstracta en México: (1950-1970), tesis para obtener el titulo de doctora en Historia del Arte por la Dra. Margarita María de Guadalupe Martínez Lambarry.

2. México y el Surrealismo 1925-1950 por Luis Mario Schneider, Arte y Libros, 1978.

3. Una Visión del Arte y de la Historia por Jorge Alberto Manrique, , Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Estéticas, 2000.

  1. Los surrealistas y México, por Olivier Debroise, La Jornada, 18 y 19 de julio de 1986.

5. Surrealismo en México, por Dulce María Cruz Puebla, Revista de revistas, Publicaciones Exelsior. Año 1996. No 4443. pag. 28 y 29.

6. Wikipedia.

7. Remedios Varo, Las Metamorfosis por Lourdes Andrade, CONACULTA, 1996.

8. 40 Siglos de Arte Mexicano, Tomo II, Editorial Herrero S.A., Segunda Edición, 1981.

9. Remedios Varo: pintora mágica de lo surreal, Carolina Moroder, Revista de cultura #43, 2005.

10. Carmen V. Vidaurre Arenas, La exploración de las fuentes de la luz: Remedios Vario, Universidad de Guadalajara, México.

Notas

1. Olivier Debroise, Los surrealistas y México, La Jornada, 18 y 19 de julio de 1986.

2. Ida Rodríguez Prampolini, El surrealismo y el arte fantástico de México, UNAM, México 1969, p17.

3. Ida Rodríguez Prampolini, Las expresiones plásticas contemporáneas en México, Editorial Herrero, S.A. México, Segunda Edición 1981, p207.

4. Ida Rodríguez Prampolini, Las expresiones plásticas contemporáneas en México, Editorial Herrero, S.A. México, Segunda Edición 1981, p206.

5. Remedios Varo: pintora mágica de lo surreal, Carolina Moroder, Revista de cultura #43, 2005.

6. Nota extraída del texto de Carmen V. Vidaurre Arenas, La exploración de las fuentes de la luz: Remedios Varo, Universidad de Guadalajara, México.

9.25 calificación final de mi primer semestre en la maestría en Historia de Arte. Contenta. De mis cuatro materias en tres obtuve 10.