jueves, diciembre 22, 2011

Remedios Varo y el Surrealismo en México.

Mónica Arreola

El Surrealismo en México.

En México existieron algunos autores que manifestaron en varios artículos su interés por el movimiento surrealista. En 1924 se publicó del primer Manifiesto Surrealista de André Breton, y unos meses después, fue Genaro Estrada quien dió noticias a México sobre este movimiento, con el texto “La Revolución supra-realista”. Este termino de suprarrealismo se manifestó un tiempo en México hasta la llegada de André Breton, quien redefine las cosas y el movimiento dándole el nombre que le corresponde: El Surrealismo. Otro personaje importante, que informó a los mexicanos la llegada de esta vanguardia, es el francés Francis de Miomandre con el artículo "La última moda literaria, el superrealismo y sus teorías", Francis explica inicialmente el sentido del Surrealismo. Aunque de mayor contundencia y definición es el artículo de Edmond Jaloux "La novedad literaria en el mundo” un manifiesto de super-realismo aparecido el 17 de mayo de 1925 en la Revista de revistas. En este artículo el autor comenta el movimiento surrealista con sus antecedentes románticos y específicamente con los fragmentos de Novalis y la Marginalia de Edgar Allan Poe. A mediados de 1925 se distribuye en los países de América Latina un libro de Guillermo de Torre “Literaturas Europeas de Vanguardia”, su difusión fue de gran alcance y el libro causó un gran impacto.

Establecidas las ideas principales del movimiento surrealista en el país y con la llegada de algunos artistas extranjeros, surgieron varios seguidores de André Breton, aunque el Surrealismo no revivió en México; se convirtió en un lugar habitual, como lo afirma Oliver Debroise:

En viaje de estudios antropológicos, llegaron Wolfgang Paalen, Alice Rahon y Eva Sulzer. Aquí les sorprendió el inicio de la guerra mundial que también deshizo las filas del surrealismo parisiense. Mientras el grupo intentaba reorganizarse en Nueva York alrededor de Breton y Duchamp, en México se instalaban César Moro, Katy y José Horna, Benjamin Péret y Remedios Varo, "la dama oval" Leonora Carrington, Edward James, Luis Buñuel. Con la excepción de Péret, ninguno de ellos formaba parte de la cúpula surrealista (desde tiempo atrás, Buñuel manifestaba ciertas reticencias a participar directamente en el movimiento). Los seguidores de Breton, de cualquier modo, quisieron jugar el papel de apóstoles en América. Pero el surrealismo no renació en México; se convirtió en un lugar común (1).

La primera exposición del Surrealismo se llevó acabo en la Galería de Arte Mexicano con apenas cinco años de fundada, tuvo lugar en el año de 1940. André Breton quien venía de un ámbito racional en Francia, afirmó que México era “un país surrealista”, descubrió a Frida Kahlo de quien aseguró era “un listón alrededor de una bomba”. André Breton y siendo su contacto Diego Rivera con Galería de Arte Mexicano, decide llevar a cabo una gran exposición como la que había tenido lugar en Londres, aumentada con la producción mexicana.

Wolfgang Paalen fue designado por André Breton para montar la exposición bajo el nombre: La Exposición Internacional del Surrealismo, además de Inés Amor y del equipo de la galería, el poeta peruano César Moro intervino también. La Exposición Internacional del Surrealismo, consiguió de forma positiva hacer presente en el ambiente mexicano el fenómeno artístico y dió lugar a un ejercicio crítico, donde se comentó el sentido y las perspectivas del Surrealismo, aunque fue una exposición que careció de elementos característicos del movimiento como lo son la rebeldía y la provocación, esta exposición fue una válvula de escape para los artistas que se sentían sofocados por el arte del realismo social, impuesto por el movimiento muralista. Ida Rodríguez Prampolini afirma lo siguiente:

El surrealismo se vistió de smoking y se convirtió en algo color de rosa, en algo chic, en algo de buen gusto (2).

Lo que posiblemente faltaba a los surrealistas extranjeros y a los representantes del “arte fantástico mexicano” para imponer su criterio y causar la liberación final del dogma artístico nacionalista de los muralistas, era el lenguaje agresivo y “expresionista” típico del arte revolucionario (3).

Dentro del movimiento surrealista en México, tenemos a algunos mexicanos, como lo fueron, Manuel Álvarez Bravo, Frida Kahlo, Diego Rivera y Gunter Gerzso y a los extranjeros, Wolfgang Paalen, Leonora Carrington, Remedios Varo (máxima exponente del surrealismo), Luis Buñuel, Kati y José Horna.

Remedios Varo.

Vida y recorridos.

Nació el 16 de diciembre de 1908 en Anglés, una provincia de Gerona, España. Su padre fue ingeniero hidráulico, debido a su profesión, llevó a su familia por todo España y Marruecos. Remedios Varo aprendió el manejo de la perspectiva y el dibujo y desarrolló un interés por las matemáticas gracias a la profesión de su padre. Al contrario de las enseñanzas de su padre, la madre fue una ferviente católica. A la edad de los 15 años ingresa en la Academia de San Fernando en Madrid, al terminar sus estudios en 1930 se casa con Gerardo Lizárraga compañero de escuela, ambos viajan a Francia donde se establecen por un año. En 1932 viaja a Barcelona en donde trabaja por un tiempo haciendo dibujo publicitario. Tres años después se separa de su esposo y conoce al pintor Esteban Francés quien será pieza clave para su introducción al mundo surrealista de André Breton, se une al grupo de Lógicofobista (opuesto a la lógica) quienes pretendían representar los estados mentales internos del alma, utilizando formas sugerentes de estos estados. Durante su participación con este grupo, Remedios Varo pinta El agente doble en 1936 (Fig. 1), obra que ya anticipaba su estilo reconocido posteriormente. Su padre apoyaba sus inquietudes artísticas por ello la llevaba frecuentemente al Museo del Prado con la intención de enseñarle la obra de Velázquez, Goya y Murillo, Remedios Varo por el contrario terminaba observando minuciosamente la obra de un pintor que ella prefería ante todo: Hieronymus Bosch, en la obra de Remedios Varo encontramos esos personajes híbridos, que son descendientes directos de la obra de Bosch, como nuestra de esto hay que observar las pinturas: Descubrimiento de un geólogo mutante de 1961 (Fig. 2), Creación de las aves de 1957 (Fig. 3), o El trovador de 1959 (Fig. 4).

Durante la guerra civil Española, Remedios Varo conoce a Benjamín Péret, con quien establece una relación amorosa y parte nuevamente a París, donde reside hasta la invasión de los nazis. En 1941 Remedios y Benjamín dejan Francia para emigrar a México y gracias a la política del presidente Lázaro Cárdenas son rápidamente naturalizados y autorizados para trabajar en el país. Durante algunos años y antes de separarse de Benjamín se crea un círculo muy pequeño de artistas que se reunían en casa de Remedios, entre los que estaban: Esteban Francés, Gerardo Lizárraga, Leonora Carrington (con quien mantuvo una muy fuerte amistad), Gordon Onslow-Ford, César Moro, Eva Sulzer, Octavio Paz, Kati y José Horna, Gunther Gerzso y otros. Tiempo después Remedios se separa de Benjamín y viaja a Venezuela, se integra a una expedición científica a cargo del Instituto Francés de América Latina, desarrolla trabajo como ilustradora entomológica, también diseña carteles publicitarios para Bayer y trabaja en el Instituto de Malariología venezolano por un corto tiempo. En el año de 1949 regresa a México en donde continúa con su trabajo de ilustradora publicista y en 1952 se casa por segunda ocasión, ahora con el político Walter Gruen con quien permanecerá hasta el final de su vida. A Walter Gruen se le reconoce como la persona que convence a Remedios Varo de que deje sus trabajos comerciales para dedicarse definitivamente a la pintura.

Entre sus exposiciones colectivas se encuentran: Exposición Internacional del Surrealismo en 1938 en París y por supuesto la Exposición Internacional del Surrealismo organizada en 1940 por Wolfgang Paalen y César Moro en la Galería de Arte Mexicano, y en la Galería Diana en 1955.

El 8 de octubre de 1963 muere en su casa de un ataque cardiaco, en ese mismo año concluyó su pintura Naturaleza muerta resucitando, pintura que es considerada como una especie de autorretrato simbólico o espiritual.

Arquitectura del inconsciente.

Remedios Varo fue una proyectista que plasmó en sus lienzos espacios fantásticos, experiencias infantiles, sueños, viajes, amores, temores, guerra, poesía, ciencia, alquimia y magia, diseñó a partir de sus memorias, imágenes con destellos renacentistas al estilo surrealista, cargadas de una gran iluminación, utilizó el óleo para la creación de sus pinturas y en algunas ocasiones el frottage y la decalcomanía.

Ida Rodríguez Prampolini describe la obra de Remedios Varo de la siguiente forma:

La fantasía prerrafaelita de Remedios Varo, diferente a la de Leonora, inventa mundos de su sueño irreal que la artista pinta con precisión extraordinaria. Su obra es renacentista y romántica a la vez.

…Remedios Varo evoca la vida interior de una monja recluida en un paso lejano. (4)

Sus pinturas nos muestran espacios arquitectónicos bien definidos, como se muestra en la obra Ruptura de 1955 (Fig. 5), en ella observamos una perspectiva limpia y con un punto de fuga al centro, dos muros limitan el espacio para dar protagonismo al personaje principal, de rostro tranquilo, sereno y con una leve sonrisa. La trayectoria que sigue el personaje nos sugiere que ha salido de la casa de tres pisos ubicada al fondo; esta edificación tiene 6 ventanas, de cada una de ellas se asoma un personaje que observa detenidamente al protagonista, todos tienen la misma mirada y gesto. Sobre las ventanas hay unas cortinas de color blanco en distintas formas ondulatorias al contrario de los personajes inexpresivos. Al fondo unos arboles otoñales nos marcan la estación del año y en primer plano algunas hojas secas descansan sobre el suelo, la puerta entreabierta nos sugiere un comienzo de vida para el personaje principal, que viste una túnica en color ocre, lista para abrirse y emprender un viaje, su vuelo, como un ave liberada, la sombra que la acompaña nos indica la hora del día. En las pinturas: Tres destinos de 1956 (Fig. 6), La tejedora de Verona de 1956 (Fig. 7), Hacia la torre de 1961 (Fig. 8) se puede apreciar nuevamente la maestría de Remedios para el dibujo y creación arquitectónica.

Remedios Varo va mas allá de la creación de espacios arquitectónicos en su obra, nos lleva a un mundo con rasgos urbanísticos como lo es en la pintura Tránsito espiral de 1962 (Fig. 9), en la cual nos propone una traza urbana en forma de espiral, donde transitan pequeños y fantásticos barcos conducidos por personajes estilizados, en esta obra crea nuevas dimensiones espaciales y metafísicas, esta ciudad se encuentra suspendida en aguas tranquilas. El agua para Remedios es un elemento característico y recurrente en su pintura, es posible asociarla directamente con su padre, debido a su profesión de ingeniero hidráulico. En las pinturas Locomoción acuática (sin fecha) (Fig. 10), y Transmundo de 1955 (Fig. 11), aparece el agua como hilo conductor para transportar a sus personajes, pareciera que ante todo Remedios Varo prefiere el agua antes que la tierra, sus barcos finamente diseñados son de distintas formas y utilizan creativos mecanismos para ser impulsados y comenzar un gran viaje.

No solo vemos representado a su padre en sus pinturas, Varo une dos mundos muy distintos que son la lógica (su padre) y la fe (su madre). Su padre aparece reflejado en sus pinturas El relojero de 1955 (Fig. 12), Armonía de 1956 (Fig. 13), o Planta insumisa de 1961 (Fig. 14), son evocaciones o metáforas a su padre inclinado sobre su restirador realizando sus cálculos y diseños de forma meticulosa. Su madre fue una ferviente católica y a ella le debe Remedios que haya sido internada en un colegio de monjas, esta experiencia se ve reflejada en las pinturas Bordando el manto terrestre de 1961 (Fig. 15), Hacia la torre de 1961 (Fig. 8) y La huída de 1961 (Fig. 16), estos dos mundos son una constante, Carolina Moroder nos afirma lo siguiente:

Engel propone que en muchas de sus pinturas, Varo recurre a teorías medievales, porque éste fue el último período histórico en que “lo racional e irracional, lo científico y lo espiritual se mezclaron tan profundamente.” (5)

Remedios Varo fue una artista que se definía independiente y solitaria no solamente se dedicó a la pintura, entre sus habilidades también se encuentran la escritura, aunque no se tiene una edición rigurosa de su obra literaria, existe un libro organizado por Isabel Castells de nombre: Remedios Varo, cartas, sueños y otros textos, en donde nos presenta una entrevista, varias cartas, textos de escritura automática surrealista, sueños, apuntes y un texto que publicó en vida Remedios, un proyecto para una obra teatral: De Homo Rodans. Otros textos hasta hoy inéditos son Lady Milagra y en colaboración con el escritor peruano César Moro escribió Costumbres tropicales.

Ante esto solo nos queda una incertidumbre con señala Ida Rodríguez Prampolini:

…qué fue primero, si la imagen o la palabra… (6)

Remedios Varo, nos deja sin duda una herencia de su sueños, plasmados en distintas formas, nos hace parte de su historia que vamos descubriendo en sus colores y texturas de sus espacio interiores o exteriores finamente diseñado.


Bibliografía

1. La Pintura Abstracta en México: (1950-1970), tesis para obtener el titulo de doctora en Historia del Arte por la Dra. Margarita María de Guadalupe Martínez Lambarry.

2. México y el Surrealismo 1925-1950 por Luis Mario Schneider, Arte y Libros, 1978.

3. Una Visión del Arte y de la Historia por Jorge Alberto Manrique, , Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Estéticas, 2000.

  1. Los surrealistas y México, por Olivier Debroise, La Jornada, 18 y 19 de julio de 1986.

5. Surrealismo en México, por Dulce María Cruz Puebla, Revista de revistas, Publicaciones Exelsior. Año 1996. No 4443. pag. 28 y 29.

6. Wikipedia.

7. Remedios Varo, Las Metamorfosis por Lourdes Andrade, CONACULTA, 1996.

8. 40 Siglos de Arte Mexicano, Tomo II, Editorial Herrero S.A., Segunda Edición, 1981.

9. Remedios Varo: pintora mágica de lo surreal, Carolina Moroder, Revista de cultura #43, 2005.

10. Carmen V. Vidaurre Arenas, La exploración de las fuentes de la luz: Remedios Vario, Universidad de Guadalajara, México.

Notas

1. Olivier Debroise, Los surrealistas y México, La Jornada, 18 y 19 de julio de 1986.

2. Ida Rodríguez Prampolini, El surrealismo y el arte fantástico de México, UNAM, México 1969, p17.

3. Ida Rodríguez Prampolini, Las expresiones plásticas contemporáneas en México, Editorial Herrero, S.A. México, Segunda Edición 1981, p207.

4. Ida Rodríguez Prampolini, Las expresiones plásticas contemporáneas en México, Editorial Herrero, S.A. México, Segunda Edición 1981, p206.

5. Remedios Varo: pintora mágica de lo surreal, Carolina Moroder, Revista de cultura #43, 2005.

6. Nota extraída del texto de Carmen V. Vidaurre Arenas, La exploración de las fuentes de la luz: Remedios Varo, Universidad de Guadalajara, México.

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