martes, junio 21, 2011


Cerré la puerta. No quise mas información. Aquel lugar me producía nauseas, no importaba la hora, siempre regresaban las nauseas. Recuerdo. Baje corriendo, corriendo, directo a la calle, después de la una de la mañana sobre estos ejes de la ciudad no pasa ningún carro, ningún sistema de transporte. Un ligero viento movió mi rostro. Nauseas. Jugo de naranja para no variar el menú del día. No quiero mas información, odio las redes sociales, sin embardo sigo en ellas como una adicta a la nicotina. Al final del día al comienzo de la noche lo único que pido es: no mas información, no importa que significa, no me importan los muros, las ventanas, el sillón, tus ideas o algún sueño, ¿hace frío?, necesito caminar, alejarme de estos ejes, buscar una cerveza o cualquier bebida que tenga alcohol, no quiero saber. La puerta.

1 comentario:

Humberto González Ortiz dijo...

Buenísmo Mónica, creo que alguna vez, todos hemos pasado por esto... Saludos desde Barcelona!