sábado, marzo 12, 2011

Una mujer que me acompañó gran parte de mi vida. Recuerdo la preparatoria y mi enamoramiento hacia todo lo que ella era y significaba, su ojos, sus voz, su ropa, su sonrisa. Poco a poco se van cerrando voces, se van. No hay olvido para ellos, solo nostalgia. Su voz dictó en mi grandes historias durante muchos desvelos mientras dibujaba y dibujaba planos arquitectónico en la universidad. Ella. Adiós. Siempre. Silencio. Aquí una gran canción de dos grandes: Santa Sabina y Xavier Villaurrutia


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