jueves, diciembre 02, 2010

Mis conversaciones con él siempre han sido igual, me hace sentir como una niña que habla y habla como si estuviera dictando una carta para los regalos de navidad. La niña habla, sonríe y coquetea. La niña le da un sorbo al café, la niña se impacienta de tanto hablar, siente que se le acaban las ideas para seguir entreteniéndolo, él serio no quita los ojos de la cintura. Ella no permitirá que esta noche la acaricie. Ella observa las manos temblorosa de él.

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