domingo, octubre 10, 2010

Texto

Periplo y Confesión


Si bien es cierto la serie de fotografías “Una es igual a dos” (primer lugar en la VI Bienal de Fotografía del Estado de Baja California, 2008) de Mónica Arreola, comienza haciendo una reflexión en torno a la circunstancia de crecer como melliza y algo de lo que eso implica: la relación con sus padres y con su hermana, por ejemplo. Todo a partir de un grupo de retratos recientes que dan cuenta del paso de los años con mucha nostalgia.


Redescubrirse -a partir del filtro de la fotografía- en sus afinidades y gustos es, en ese aspecto, el mejor homenaje a la estructura familiar, esa que hoy a veces resulta tan vilipendiada como fuente y motor creativo.


La extensión de la serie fotográfica que ahora vemos, pretende ampliar esa ruta de investigación, pero en una especie de terapia de choque, ahora Arreola se asume junto a su hermana Arreola como las dos que siempre han sido y las dos que siempre serán. Y sin embargo termina aceptando que, en algún sentido, son también una misma.


Mónica sabe que hay una cierta ventaja en todo esto y que, aún prescindiendo de espejo alguno, por más complicado que llegue a ser, el poder reflejarse directamente en los ojos de la otra es algo difícil de explicar. Quizás por eso las fotos.



Marco Granados

Octubre de 2010.

1 comentario:

Humberto González Ortiz dijo...

¡En hora buena Mónica... debe ser emocionantísimo verse expuesto en una pulcra pared blanca!... Dejando las imágenes y la imaginación juntas, para que los demas podamos también, volar!... Saludos desde Barcelona