miércoles, agosto 11, 2010


“Ele” y yo termínanos acostados en el pasto, desde abajo observábamos los enormes eucaliptos, recordamos cuando teníamos 21 y de la idea que asumíamos sobre la vida. Como pasa el tiempo le dije –mientras lloriqueaba con las gafas de sol puestas- “Ele” asentía con la cabeza. Hablamos por mucho tiempo y nos fuimos reestructurando nosotros mismos partir de nuestras decisiones tomadas con el paso del tiempo, él me recordó sobre una decisión importante que tome hace algún tiempo y mencionaba una y otra vez como admiraba en la forma que había salido adelante, -“Ele” me toma de los hombros y dice, lo demás no tiene importancia “Eme”-.
“Ele” y yo camínanos por el puente de la Zona del Río sonreímos y hablamos de pendejadas.

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