domingo, julio 18, 2010

Cuando escucho esta canción es para animarme y empezar de nuevo. Su tristeza me alivia me acomoda bien para seguir.

En mayo del 2009 escribe este texto, a partir de esta canción. Al final sigo siendo una romantica.

Happy Alone.
Mónica Arreola

Nada parecía tener sentido. La mañana estaba igual que siempre y “Cita” la pequeña gata de color café oscuro tenia la misma cara de cansancio de todos días.

Alejandra tenia pereza de ir a trabajar, observaba por la ventana una mañana calida, con aire pacifico, acompañado por una estela de polvo, el árbol que daba justo a la puerta de su casa rozaba contra la pared y algunas hojas se desprendían.

Era evidente que el otoño estaba por aparecer, en la ciudad intolerante a cualquier cosa, digna de ser abandonada y jamás recordada y menos llorarla, ¿Cómo una ciudad puede ser tan intolerante?, en realidad los intolerantes eran quienes vivíamos en ella, la ibamos acabando y desgastando poco a poco.

Alejandra decidió quedarse en casa, y poner música, tomó a “Cita” entre los brazos y bajaron hasta la zona de lectura, tomo un libro de literatura japonesa y se tiro sobre el sofá color negro con textura en piel. El libro contaba la historia de “Kumi”, una adolescente que había encontrado por casualidad a “Oki”, un hombre con una característica especial, tenia la inusual manía de apuntar sobre su cuadernos de notas las coincidencias que iba teniendo con las personas de su alrededor o que iba conociendo durante el día. “Kumi” y “Oki” se conocieron una tarde, por casualidad ambos fueron a un parque a las afuera de Tokio, con la misma idea, leer un libro de cocina norteamericana, editado en el año 1987, ambos llegaron con unos minutos de diferencia al parque y al final terminaron sentados uno frente al otro, leyendo. Oki quedo sorprendido por esta maravillosa coincidencia y decidió anotarla en su cuaderno, segundos después estaba intercambiando palabras con “Kumi”, así empieza la historias entre “Kumi”, una adolescente y “Oki”, un hombre mayor que ella.

Después de unas hora de lectura Alejandra salio de un brinco de la sala de lectura, tenia hambre, no había desayunado y ya pasaban de las diez de la mañana, en su mente tenia aquella escena de “Kumi” y “Oki”, ambos sentado en el parque, y pensó que seria interesante viajar a Tokio, siempre le había atraído Japón y era obvio saberlo solo con mirar su biblioteca que estaba ubicado en el primer nivel de su casa, ahí existía toda una colección de libros de literatura, arte, fotografía y cocina con referencia a ese país, una colección que ella había hecho en escasos dos años.

Alejandra masticaba los trozos de una manzana verde e inmediatamente pensó en las casualidades y coincidencias, pareciera que de pronto la vida se había olvidado de ella, su vida era extremadamente cotidiana.

Mientras seguía masticando pensó en la ultima vez que había conocido a un hombre con similitudes a ella, coincidencias, cosas en común, y para su sorpresa no pudo recordar a nadie, incluso ninguno de sus tres hermanos compartía nada con ella, ni siquiera compartía con “Cita” la cara cansancio que tenia todas la mañanas la gata.

Sin importarle la falta de casualidades en su vida con otros seres humanos, decidió regresar a la biblioteca tomar el mismo libro y seguir leyendo y así poco a poco ella iba viviendo y metiéndose a la historia de “Kumi” y “Oki”, y viviendo a ratos una vida que no le correspondía, al final Alejandra se sentía Happy Alone. En algún momento lo contrario podria suceder.

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