martes, noviembre 10, 2009

lunes, noviembre 09, 2009

Fotografia: Monica Arreola

domingo, noviembre 08, 2009

Desperté sin saber porque.

Ningún ruido.

Ningún movimiento en la cama.

Ningún olor.

Desperté y solo tenia cuatro horas dormida.

Ponerme de malas, no tenia caso.

Prendí la televisión y busque un partido de fútbol, el que fuera, me daba igual, quería volver a sentir cansancio para volver a dormir un rato.

Vagamente recuerdo la noche anterior.

Computadora: música, fotografías y conversaciones cortas.
La calle.

Ella bajo de mi carro para tomar un taxi.

Puse mi carro en reversa para cortar camino a mi casa.

Entonces apreció él.

Cada uno en nuestros carros.

Prácticamente el mio quedo atravesado en la calle.

Lo observe y lo salude.

Que mas puede hacer una?

Ser amable con los vecinos.

Aunque a una la ignoren.
Marko Disco.
Autoretrato.
Monica Arreola

sábado, noviembre 07, 2009

Por error todas las fotografias de ayer fueron tomadas en RAW.
Ni modo hay que comenzar a conocer este tipo de archivos.
tengo mala memoria

jueves, noviembre 05, 2009

Diez pesos de propina

Sencillo.

Después de todo, tome bastante vino.

El problema no era yo.

El problema eras tu.

-Los ojos-

¿Tomaste vino?

¿Tomaste cerveza?

Después de algunos poemas, el problema no era él, no era yo, no eran el futuro ni los reclamos de esa noche llena de neblina absurda fronteriza.

Maldita neblina “fronteriza”, no se de donde venia, pero seguro No de San Diego, tal vez del Florido.

Sencillo.

Una mentira de un hombre, no fue creíble.

Después de varios cervezas me fui hacia el baño de mujeres, cuando regrese el alboroto era demasiado en la mesa del Bar de la Calle Sexta, maldita Calle Sexta que me vio nacer, la misma en la que vi una vez como murió un hombre atropellado frente a la panadería, yo tenia apenas seis años. La misma, la Calle Sexta donde todos los domingo mi madre compraba el “mandado” en la “CONASUPO”.

Ante mi después de muchos años un hombre de había enviando un mensaje con el mesero: Ese hombre que estaba en la barra me mandaba decir con el mesero que deseaba pagar todo lo que yo quisiera tomar esta noche. . . ¿What?, en mi vida había pasado por algo así. Yo por supuesto acepte solo una cerveza.

Después de esa noche todo lo que platique con mis amigos y mi hermana fue absurdo y delicioso.

Esa noche acepte el beso del amor de mi vida en mi pensamiento.

Esa noche acepte la cerveza de un desconocido.

Esa noche acepte que una de mis mejores amigas estaba lejos.

Esa noche acepte que dos velas se apagaran en mi mesa.

Acepte tantas cosas, como decirle a un hombre por medio de otro que quería tener un hijo.

Acepte que la vida se vive una vez, que no hay tiempo para el arrepentimiento.

Acepte que hay tiempo para romper una casa.

Que hay tiempo para romper un muro.

Una ventana.

Una puerta.

Una plato.

Y muchas cosas mas.

Que no hay tiempo para aceptar que no se escribir una carta de arrepentimiento.

Y que mi mejor amigo acaba de tener una hija.

Que hay tiempo para romper una vialidad de asfalto.

Que hay tiempo para el arrepentimiento.

Que siempre hay tiempo para darle cuerda al tiempo, que hay tiempo para darle cuerda la tiempo, al tiempo, el tiempo hacia atrás y mas para adelante.

¿Si hay tiempo?

¿My Hero?

¿My Hero?

My Hero, eso que no existe,

Que aun no conozco.

Que hay tiempo para otra cerveza, para una caminata en la Calle Sexta rumbo a la Revolución, para esperar que sea Jueves y tener una entrevista y hablar de los noventa que me toco vivir en Tijuana.

Hay tiempo para ese beso en mi rostro.

Hay tiempo para esos ojos y mis ojos.

Hay tiempo si alguien lo decide.

Para darle cuerda al tiempo y al mundo.

Al fin. Siempre hay espacio.

En algun lugar.