sábado, abril 21, 2007

Re-descubrir algunas cosas de lunes a domingo.

Me gusta la nueva convivencia.
Existe mayor acercamiento familiar.
Todos siempre tienen algo positivo que decir, el tío, la tía, el primo o la prima.
Regularmente llama papá a casa, en algunas ocasiones me envía los saludos de Cristina, mi madrastra. Los fines de semana en su casa son tranquilos, sencillos y amable. Me gusta ser recibida en la casa de ambos.

He re-descubierto nuevas tolerancias y personalidades en mi.
Los proyectos siguen llegando.
El novio siempre me anima con su exquisita sonrisa, me hace cosquillas y con un movimiento de cabeza me dice: ándale, escribe. Ándale, participa en la expo. Ándale, ándale… Yo te acompano.
-sonrisa que me cautivo desde el primer día que lo vi-

Y en su ausencia lo único que puedo hacer es escucharlo constantemente de Do a Mi y de Mi a La, no me canso de escucharte.
Las llamadas de larga distancia son alegres.
¿Tendré la paciencia para las giras?
Lo deseo.

Me gustan cuando papá llega a casa a ver el fútbol, luego llega el novio, y mas tarde el tío, entonces estamos todos viendo el fútbol, gritando gol, maldiciendo, suspirando, rogando que acabe el primer tiempo, esperando el ultimo tiro de esquina, entre cervezas y sonrisas.

Disfruto cuando me piden alguna opinión para seleccionar alguna imagen para algún portafolio, o cuando me invitan a escribir algún texto para una exposición. Me gustan las reuniones de trabajo donde decidimos nombres tentativos para una exposición en puerta, entre café, vino o cerveza platicamos o discutimos sobre algún tema o alguna imagen fotográfica.

Me gustan los reencuentros con los viejos amigos, Marvin regreso, tenemos muchas cosas común y he descubierto que cuando salimos a comer de dos a cuatro nunca he suficiente tiempo para hablar, en realidad desde que los conozco (casi 15 años), nunca he suficiente el tiempo para platicar entre los dos.

Así pasan los días.

Y sigo redescubriendo cosas.

Y sigo sonriendo sola en mi auto, con el solo hecho de pensar en ti y el día que me invitaste a tomar vino detrás del escenario y sigo sonriendo cuando recuerdo nuestra platica y nuestros nervios, y sigo sonriendo, recordando nuestra edad y nuestra cara de espanto.

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