martes, mayo 15, 2012

 
Del Barroco al Neobarroco, una metamorfosis continua.

Mónica Arreola

Francis Bacon nace en Dublín, dentro de una familia inglesa en 1909. Su vida fue una metamorfosis compleja, misteriosa y tormentosa, en mente, obra y vida. Desde pequeño mantuvo experiencias relacionadas con disfraces y sumado a su condición afeminada le ocasionó problemas familiares severos. Fue internado en una escuela durante dos años, siendo prácticamente su única educación formal. En 1927, viaja a Berlín, donde reside por dos meses, antes de mudarse a París.

En 1933, empezó a destacar en las artes y pinta su obra Crucifixión (Fig. 1), una pintura que muestra un contraste pictórico que pasa de tonos oscuros a los claros, al centro se observa una figura fantasmagórica que simula una crucifixión, un tema recurrente en su obra. Aunque Francis Bacon se declaró ateo, ve en la cruz una “maravillosa estructura”, en donde se puede colgar “todo tipo de sensaciones y sentimientos” [1]. Su obra Crucifixión fue publicada en el libro Art Now de Hebert Read y su primera exposición individual se inauguró en el año de 1934.

La obra del artista se descubre dentro del estilo Nueva Figuración, un término propuesto a partir del conjunto de varias tendencias pictóricas influenciadas por el Informalismo, rechaza el estilo Abstracto y adopta elementos sumamente expresivos en trazo y color, valiéndose de técnicas como la pintura, la fotografía, fotogramas o imágenes impresas.

Francis Bacon se interesa en los placeres pictóricos del Barroco, por ejemplo, Nicolas Poussin, se convierte en un referente constante en su obra, la pintura La masacre de los inocentes (Fig. 2) es una obra que marca la práctica artística de Bacon. Sí bien la obra de Poussin es una pintura clásica francesa del siglo XVII, de colores claros y ordenada en su figuración, contrasta fuertemente con la pintura de Francis Bacon, la cual expresa trazos llamativos e inestable en formas y en color.


La obra de este inquietante autor es oscura, desgarradora, destructiva y nos invita a contemplar personajes fuera de la cotidianidad, parecen prisioneros de ellos mismos, rostros aterrados que nos generan repulsión y nos sugieren al mismo tiempo buscar en cada una de sus expresiones deformadas la subjetividad de sus misterios.

Los personajes desfigurados de Francis Bacon son una constante en su obra, el tema de la monstruosidad se convierte en su segunda piel, imposible de remover,  ¿Pero qué significa la monstruosidad en su obra? Omar Calabrese, semiólogo y crítico de arte, en su libro La Era Neobarroca, nos define lo monstruoso como:

Primero: la espectacularidad, derivada del hecho de que el monstruo se muestra más allá de una norma (<>). Segundo: <> causada por el hecho de que su existencia nos lleva a pensar en una admonición oculta de la naturaleza que deberíamos adivinar (<>). [2]

Los monstruos de Francis Bacon son una respuesta, una traducción de su visión atormentada hacia la humanidad, es una consecuencia de la época de la posguerra que le tocó presenciar. Sus monstruos son un reflejo de lo que existe a su alrededor, un resultado de una sociedad perturbada por la guerra, una metamorfosis del hombre hacia lo malo, lo feo, lo distorsionado de la sociedad.

Un ejemplo sobre la existencia y construcción monstruosa de sus personajes lo observamos en la obra Estudio posterior a Velázquez sobre el retrato del Papa Inocencio X (Fig. 3), la cual es una apropiación directa de la pintura Inocencio X realizada por el pintor barroco Velázquez en 1650 (Fig. 4). Bacon realiza su pintura varios siglos después, en el año 1953, en ella observamos una figura central, el Papa, sentado en una silla. El Papa muestra en su rostro un grito, gesto de horror, expresivo, llevándolo a la desfiguración, su cuerpo tenso emite la sensación de que su propia silla es su cárcel, los trazos agresivos y con fuerza en la pintura de Bacon dejan ver a un Papa en un segundo plano, distante de nosotros.

Estudio posterior a Velázquez sobre el retrato del Papa Inocencio X, es una obra donde se presenta a un Papa horrorizado, al punto de una transformación monstruosa.  Bajos los conceptos de Omar Calabrese, lo definiría como: “Un ser no sólo anormal, sino generalmente negativo”.[3]


La pintura de Francis Bacon se contrapone con la pintura de Velázquez, en donde el Papa aparece seguro de sí mismo, sentado en su silla, su gran trono, con un rostro sereno.

No es casualidad el interés que muestra Francis Bacon sobre los artistas Nicolas Poussin y Velázquez, artistas de una época Barroca, un período en donde el concepto del monstruo tiene un desarrollo notable, sobre esta relación de época e identidad de lo sobrenatural, Omar Calabrese nos sugiere lo siguiente:

… el barroco y con otras épocas <> productoras de monstruos: baja latinidad, baja Edad Media, romanticismo, expresionismo. Todos ellos son periodos en los cuales el monstruo se emplea para representar no tanto lo sobrenatural o lo fantástico, como sobre todo lo <>, que depende de la rareza y casualidad de su génesis en naturaleza y de la oculta misteriosa teología de su forma. [4]

Lo monstruoso forma parte del Barroco y ambos son plasmados de manera sublime y misterioso en la obra de Francis Bacon.

Lo maravilloso de sus figuras amorfas aparece en la perfección de sus trazos.

Sus obras narran historias personales y convergen en la oscuridad.

La homología de sus personajes se establece a partir de una morfología deforme.  En interiores complejos por el dibujo de perspectivas desasociadas, Bacon deconstruye todo, espacio y personaje.

Sus imágenes, “Son formas que no tienen propiamente una forma, sino que están, más bien, en busca de ella”[5]. Se encuentran en una continua metamorfosis.


[1] Nancy Spector, Collection Online, página electronica de Guggenheim.

[2] Omar Calabrese, La Era Neobarrca, pag. 107. Editorial Catedra, Signo e Imagen
[3] Omar Calabrese, La Era Neobarrca, pag. 107. Editorial Catedra, Signo e Imagen.   
[4] Omar Calabrese, La Era Neobarrca, pag. 106 y 107. Editorial Catedra, Signo e Imagen. 
5 Omar Calabrese, La Era Neobarrca, pag. 109. Editorial Catedra, Signo e Imagen.    



Obra


 Crucifixión, 1933 (Fig. 1)                         



La masacre de los inocentes, 1629 (Fig. 2)


Estudio posterior a Velázquez sobre el retrato del Papa Inocencio X, 1953 (Fig. 3)

 
Inocencio X de 1650 (Fig. 4)



Bibliografía

1. Eduardo Arroyo Joan Brotat, Nueva figuración, ArteSelección.
2. Jon Thompson, Cómo leer la pintura moderna, entender y disfrutar los maestros
    modernos, de Courbet a Warhol, Editorial Electa.
3. Nancy Spector, Collection Online, página electrónica Guggenheim.
4. Omar Calabrese, La Era Neobarroca, Editorial Catedra, Signo e Imagen..










miércoles, abril 25, 2012



Cae
            C
             A
              E


Comienza.
            Cantos con sabor a viento.
La noche.

A veces. Simplemente a veces.
Una no llega sin ser vista.
A veces solamente a veces una desea situaciones distintas.

La brisa conduce mi cabello.
Ondulado y bicolor juega con las sombras.

A veces deseo algo.
            A veces llega.
Lo deseo.

domingo, marzo 18, 2012

Efecto neblina.
Monica Arreola, 2012

martes, marzo 13, 2012

Un lugar cerca de casa.
Monica Arreola. 2012

De mis lugares favoritos. Estadio Caliente.
Monica Arreola, 2012.

martes, marzo 06, 2012

Tijuana, Zona Centro. 2012
Enamorada de Instagram

martes, febrero 21, 2012

Libros. Números. Frío. Amor.
Once meses de empezar una nueva vida. Hasta el momento la mejor. Seguimos en el intento.
La nave avanza. Vemos el atardecer.

sábado, enero 28, 2012

No obstante, el hecho de aplicar la etiqueta de ‘intuición’ a todo lo que requiere un análisis muy profundo para que se lo pueda describir con suficiente aproximación revela pereza filosófica. (Umberto Eco, Tratado de Semiótica General).

miércoles, enero 25, 2012

Sí, ideas.

martes, enero 10, 2012

Quiero empezar el segundo semestre. Nervios.
-ejercicio-

lunes, enero 02, 2012

Un día de invierno en casa de los "Cisneros-Arreolas", una mañana calida pensando en palabras e imagenes.

viernes, diciembre 30, 2011

Extraño las clases de mi maestría.

jueves, diciembre 29, 2011

Leyendo.

lunes, diciembre 26, 2011





El Genio

¿Nace o se asume?

Mónica Arreola

Dentro de los artistas del siglo XX que siempre han llamado mi atención se encuentra Salvador Dalí, quien nace en España el 11 de mayo de 1904 y muere el 23 de enero de 1989 en el mismo país. Es considerado unos de los máximos exponentes del surrealismo.

El Surrealismo surge en Francia en la década de los años 20, sus orígenes son a partir del movimiento dadaísta, de características oníricas, el movimiento interpreta la realidad desde los sueños, el inconsciente, la magia, la irracionalidad, utiliza la perspectiva de forma espectacular creando espacios grandes o de lejanía, así mismo tiene representaciones eróticas y sexuales, su teoría se basa en el psicoanálisis de Sigmund Freud. El término surrealismo fue asignado por el escritor francés Guillaume Apollinaire. El Surrealismo fue un movimiento que involucró varias disciplinas como fueron el cine, la fotografía, el teatro y la literatura.

Salvador Dalí fue uno de los personajes centrales de este movimiento, además de ser un prolífico creador, fue un actor en constante exhibicionismo lo cual indudablemente contribuyó al desarrollo de su carrera. En la vida de Dalí la mujer tuvo una gran influencia, por un lado tenemos a su madre, quien murió a causa de un cáncer de mama en febrero de 1921 cuando Dalí apenas tenía 16 años, comentó lo siguiente acerca de este terrible acontecimiento:

El golpe más fuerte que he recibido en mi vida. La adoraba. No podía resignarme a la pérdida del ser con quien contaba para hacer invisibles las inevitables manchas de mi alma...[1]

Otra mujer importante en su vida fue Gala, quien nace en Rusia un 7 de septiembre de 1894 y muere en España el 10 de junio de 1982, a pesar de la diferencia de edad (Gala era mayor 11 años), se convirtió en su esposa y musa, Salvador Dalí mencionó en alguna ocasión que Gala fue la única persona que lo salvó de la locura y de una muerte temprana.

Salvador Dalí no solo se dedicó a pintar, abordó el cine, la escultura, la fotografía y desarrolló gran habilidad para la literatura, escribió poesía, prosa, novela y cine. En sus libros publicados existe uno que lleva por nombre Diario de un genio, un diario que comprende los años de 1953 a 1964.

Como vemos en este libro, Dalí fue imaginativo para autodenominarse como un genio, y no solo en sus escritos lo mencionó, también en una serie entrevistas realizadas durante su trayectoria. Lluís Llongueras en su libro Dalí, comenta lo siguiente:

Muchos artistas y personajes relevantes han publicado sus diarios, algunos con claro deseo de notoriedad. Sin embargo, sólo Dalí ha sido tan sagaz como para autopromocionarse ya a partir del título. La valentía de titularlo “de un genio” le obligó a llenar sus páginas con un mínimo de pensamientos racionales y de originalidad que muestran una vez mas su audacia. Curiosamente, nadie ha puesto en entredicho ese título. [2]

Sobre la idea del genio, el filosofo alemán de la corriente de la Ilustración[3], Immanuel Kant (1724-1804) escribió y profundizó a detalle este concepto, en su libro Crítica del juicio, en el que aparece la idea sobre El Genio. Aquí damos comienzo de una interesante interpretación sobre este concepto de Kant en la obra de Salvador Dalí. Hay que resaltar que esta unión de Kant y Dalí no es una coincidencia puesto que Dalí leía desde su adolescencia a este filósofo.[4]

El libro Crítica del juicio fue escrito en 1790, y representa la tercera y última de las críticas, antecedida por Crítica de la razón pura y Crítica de la razón práctica.[5]

En Crítica del juicio, Kant afirma lo siguiente sobre la idea del genio:

El genio es un talento (don natural) que da al arte su regla. Como el talento o el poder creador que posee el artista es innato, y pertenece por tanto a la naturaleza, se podría decir también que el genio es la cualidad innata del espíritu (ingenium), por la cual da la naturaleza de la regla al arte. [6]

… las bellas artes no son posibles más que como producciones del genio.[7]

En el capitulo de Explicación y confirmación de la anterior definición del genio, Kant sugiere:

Muchos mas, para llamarse genio, no basta pensar y meditar, por sí mismo, y no limitarse a lo que otras han pensado, ni aun basta hacer descubrimientos en el arte y en la ciencia[8]

A partir de estas ideas de Kant sobre el genio, podemos deducir que Dalí poseía un talento natural e innato en la producción de su obra, en sus pinturas encontramos matices absurdos, locos, oníricos, sexuales y paranoicos que se mezclan con detalles naturalistas y manieristas a veces los encontramos muy iluminados y otras veces oscuros, sus pinturas son paisajes que interpretan o traducen sus ideas, sus sueños y vivencias. Sus pinturas fueron desarrolladas con gran genialidad, nos muestra trazos perfectos en la creación de espacios que aparentan ser completamente irreales o irracionales, pero para Dalí es la interpretación de todo lo que acontece a su alrededor, como bien apunta Kant, el artista es innato y pertenece por tanto a la naturaleza, las pinturas de Dalí son parte de su naturaleza, y al ser desarrollados por un genio, forman parte de las bellas artes.

En la pintura La tentación de St. Antonio de 1946 (Fig.1), nos muestra a San Antonio Abad en primer plano quien intenta frenar con una cruz todas las tentaciones, el caballo, simboliza la vanidad; el primer elefante representa la tentación del sexo, en la parte superior aparece una mujer desnuda, en los últimos elefantes aparecen otras tentaciones, la riqueza y el poder, o el deseo de la inmortalidad, representado por medio del obelisco que cabalga sobre el tercer elefante y que es también un símbolo de la soberbia, también aparece una nube y un castillo, dentro de este paisaje desértico. Aparecen dos hombres discutiendo, y al fondo otro hombre lleva de la mano a su hijo. [9]

La pintura mezcla la fuerza y la debilidad, como podemos observar en los animales, sus patas son estilizadas al contrario de sus cuerpos robustos, La tentación de St. Antonio es una pintura llena de colorido, que nos muestra un paisaje desértico con pocos detalles en el horizonte, pero en la parte superior de la pintura, Dalí nos abruma con gran pesadez a partir de una serie de elementos al estilo renacentista, parece que todos estos elementos nos quieren caer encima.

La pintura nos muestra originalidad tanto en su concepto y técnica. Kant nos comenta lo siguiente a partir de la producción y la originalidad:

El genio es el talento de producir aquello de que no se puede mostrar, haciendo lo que se puede aprender, según una regla; por consiguiente, la originalidad es su primera cualidad. [10]

Como he mencionado con anterioridad Salvador Dalí en varios ocasiones mencionaba o se relaciona como la idea del genio, a muy temprana edad, a los 15 años afirma lo siguiente:

Seré un genio, y el mundo me admirará. Quizá seré despreciado e incomprendido, pero seré un genio, un gran genio, porque estoy seguro de ello.[11]

Dalí deseaba y estaba seguro que se convertiría en genio. Asegurarse como un genio no le molestaba, mucho menos le importaba que alguien más lo llamara genio, como él mismo se autodenominaba.

En su libro Diario de un genio encontramos lo siguiente:

¡Oh, Salvador, tú lo sabes ahora. Si haces el papel de genio llegarás a serlo!

Yo empecé haciendo cosas extravagantes y me lo acabé creyendo. Quizá tenía genio; pero no lo sabía;... Que soy un genio, es decir una mezcla de estructuras muy complicadas con cierto don angélico, lo vi claro en la estación de Perpignan. [12]

Asumirse como un genio en el caso de Salvador Dalí no es un error, dentro de su personalidad extravagante él se reconoce ante el mundo como un genio, lo cual lo hace ser sin duda un personaje único, característico y notable del siglo XX.

Dalí no solo se creyó genio.

Dalí nace y se asume genio.


[1] Nota de Wikipedia.

[2] Dalí, Lluís Llongueras, pag. 632.

[3] La Ilustración fue una época histórica y un movimiento cultural e intelectual europeo –especialmente en Francia e Inglaterra–que se desarrolló desde fines del siglo XVII hasta el inicio de la Revolución francesa, aunque en algunos países se prolongó durante los primeros años del siglo XIX. Fue denominado así por su declarada finalidad de disipar las tinieblas de la humanidad mediante las luces de la razón. El siglo XVIII es conocido, por este motivo, como el Siglo de las Luces.

Los pensadores de la Ilustración sostenían que la razón humana podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía, y construir un mundo mejor. La Ilustración tuvo una gran influencia en aspectos económicos, políticos y sociales de la época. La expresión estética de este movimiento intelectual se denominará Neoclasicismo.

[4] «La metamorfosis de Narciso» o un reflejo objetivo del método paranoico-crítico de Salvador Dalí, Jesús Lázaro Docio Pag. 289.

[5] Wikipedia.

[6] Crítica del juicio, XLVI Las bellas artes son artes del genio, pag. 90.

[7] Crítica del juicio, XLVI Las bellas artes son artes del genio, pag. 90.

[8] Crítica del juicio, XLVII Explicación y confirmación de la anterior definición del genio, pag. 91.

[9] Interpretación de la pintura La tentación de St. Antonio de 1946, de la lectura del texto La tentación de San Antonio, escrito por Ignacio Martínez Buenaza.

[10] Crítica del juicio, XLVL Las bellas artes son artes del genio, pag. 90.

[11] Escrito por Salvador Dalí a la temprana edad de 15 años, nota extraída de Wikipedia.

[12] Citas tomadas del texto publicado en la pagina web: http://www.liceus.com/cgi-bin/ac/pu/05011.asp#_ftnref8

En casa tenemos un vista envidiable, desde un cuarto piso vemos casi todo la parte norte de la ciudad de Tijuana y a lo lejos San Diego. Dentro de los metros cuadrados habitables que tenemos vive una gata a la que apodamos “la señora” y una perra de nombre Malta.


Él y yo seguimos día a día el dulce recorrido para la construcción de una vida en familia, a veces es muy fácil y otras veces... mejor guardo silencio.


Todas las mañanas sonreímos por seguir juntos.